lunes, 3 de diciembre de 2007

Trilogía de una despedida (1)

Estos americanos...

Este es el subtítulo del blog donde estáis leyendo estas líneas. Confieso que desde que lo abrí pensaba que iba a despellejarles, apoyado por los prejuicios que traía sobre ellos antes de venir. "Estos americanos…", pensaba.

Estos americanos… Entre estos americanos está la chica del metro que me sonrió porque le dejé mi asiento a una anciana. También está, entre estos americanos, el hombre de la gabardina que conocí en mi primer paseo por Manhattan. Le conté que era mi primer día en la ciudad, y me dio la bienvenida sonriendo. Me deseó mucha suerte y me dijo que no me rindiera si las cosas se ponían difíciles.

Gracias a la generosidad de estos americanos, hoy llamo amigos a algunos de ellos, como a Mike, que entra casi todos los días para leer el blog con el traductor automático de Google y que el pobre se pierde gran parte del contexto de las entradas. No le importa, porque me conoce y sabe cómo cuento las cosas. Y porque esa amistad hace tiempo que superó los límites de la traducción electrónica.

También, por supuesto, entre estos americanos está el burócrata prepotente de aquel mostrador (al que ni siquiera considero humano), pero también están aquellos que, sentados en las escaleras de Union Square, aquel día levantaron sus pies para que el barrendero pudiera hacer más cómodo su trabajo mientras avanzaba con su escoba. Los mismos americanos, pero distintos, que, en un día lluvioso como hoy, han apartado el paraguas para no metérmelo en el ojo al cruzarme con ellos.

Tal vez sea algo exclusivo de Nueva York, o tal vez sea generalizado a todo el país. Puede que Nueva York, la capital del mundo, con tantos inmigrantes y tantas formas de pensar distintas, haya alcanzado un carácter medio que afecta a todos sus habitantes. El carácter medio del ser humano. Si eso fuera cierto, empezaré a creerme aquello de que el hombre es bueno por naturaleza. Como dice Shakespeare, ¿qué es la ciudad, sino sus habitantes?

Estos americanos han sido una parte fundamental de la energía que, todavía, mueve este blog. La otra habéis sido vosotros, los que habéis entrado de vez en cuando a leer estas historias. Para qué negarlo, saber que te leen es una satisfacción, y más cuando esta ciudad ha sacado tantas cosas buenas de mí. Vosotros sois mi blogofrenia, como ya dije en mi primera entrada. Así pues, a todos vosotros, y a estos americanos, gracias. De momento.


OLI I7O

4 comentarios:

Irina. dijo...

Un bellísimo poema de Kavafis, que me encanta,dedicado a ti y a tu Ítaca.

ÍTACA
Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.

Hasta la vuelta.
Un abrazo.

Elena. dijo...

¡Qué gran equipo esa ciudad y tú! Y qué gran partido habéis jugado durante todo el año. Los espectadores os agradecemos la excelente exhibición que nos habéis ofrecido. (Y no queremos que se acabe.)

Anónimo dijo...

What is the city but the people?
Shakespeare

Stipey dijo...

Piensa que también gracias a tu blog has conseguido amigos en España, sin ir más lejos a un calvo, cinéfilo, y seguidor de REM que entró aqui preguntándote que si alli era posible cruzarte con Michael Stipe, y hoy es uno de tus lectores condicionales (condición el tiempo que tengo...)

En fin, un abrazo y pronto nos reuniremos en una sala de cine.