lunes, 17 de septiembre de 2007

Book-lyn

Ayer domingo se celebró por segundo año la Feria del Libro de Brooklyn. Esta feria, recién nacida, aún no está a la altura de, por ejemplo, la Feria del Libro de Madrid, pero siempre hay que estar atento a cualquier iniciativa que surja en Nueva York. Para darle un empujoncito inicial, el escritor Paul Auster fue el encargado de inaugurar el evento, la noche anterior.
Había muy pocas casetas, y, más que por editoriales, estaban distribuidas por autores, con lo cual veías cien libros idénticos en cada caseta, sepultando al autor en cuestión, que de vez en cuando lograba sacar el brazo para firmar algún ejemplar. Había, eso sí, bastantes casetas dedicadas a libros religiosos y de autoayuda ("¡Pardiez! ¡Con la dianética hemos topado!")

Lo que sí que pude advertir es un gran interés por parte del público. Apenas había turistas (aunque así viene siendo últimamente en toda Nueva York), había largas colas en la caseta de información y la gente asistía a las lecturas de poesía. Se notaba un extraño vaivén de personas con ganas de exprimir el poco verano que queda. Porque aquí ya empieza a verse el Nueva York de gabardinas largas y hojas secas, de rayos de sol a cuentagotas y piedras en las calles, y la gente ya está guardando en el altillo de los armarios la energía que alimenta cada verano esta ciudad.


OLI I7O

2 comentarios:

Camille dijo...

Inaugurador de lujo, entonces.
Aquí también estamos ya en pleno otoño y sin haber tenido verano. Estoy deseando ver las fotos que harás. Creo que el otoño tiene la mejor luz del año..

Elena. dijo...

¿Pocos turistas?
¿Piedras en las calles?