sábado, 28 de abril de 2007

¡Qué viva el arte!

Hoy, en el curro de la galería de arte de Chelsea, me ha enganchado David y me dice: "¡Vente, que en la galería de al lado dan comida gratis!" "¿Cóoomoooor?" Da igual, allá vamos.

Salimos y bordeamos la manzana por el correccional de mujeres (un poco anacrónico en ese barrio, la verdad) hasta llegar a la otra galería. Mientras tanto, me cuenta el concepto: es una instalación de una escultura social (esa misma cara puse yo), consistente en dos enormes ollas con arroz y pollo con verduras, cada uno sobre un camping-gas encendido. Tú llegabas, cogías un cachumbo de corcho y te ponías lo que querías. Y estaba bueno, oiga.

El artista, un japonés con pelo largo y gafas de cristales rojos, estaba ahí, y David y yo comíamos con cara de performance. Había una mujer que le hacía una entrevista, y otro chico, japonés también, grababa todo con una Super-8. Supongo que para incluirlos en los extras del DVD.

Ya en serio, la instalación pretendía hacer sentir al visitante que se encontraba en un comedor social, y doy fe de que lo conseguía. Ha sido bastante curioso, la verdad; los chelseítas se lo deben pasar en grande con estas cosas.


OLI I7O

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Pá que luego digan que el arte no da de comer!

Pe

Elmyra Duff dijo...

¡VIVA!!

Offtopic: Hace unos días que me voy acordando de tí, porque he escuchado un par de palabras suculentamente desactualizadas, Y de tipos diferentes! (aunque con perfiles socioculturales muy parecidos).
EMILIO: “ Si eso… mándame un emilio”
PITINGLIS: “ ¡No querrás que lo ponga en pitinglis!”

(MATRACAS siempre estará en mi corazón)