martes, 10 de abril de 2007

Velada cultureta

Si dije en otra entrada que la mayor parte del entretenimiento está planteado para los turistas, me refería al mainstream, claro. Por supuesto que existe cultura para los neoyorquinos (y no me refiero sólo al off-off-Broadway, que está perfectamente registrado en el Time Out), pero hay muchas cosas interesantes que tienes que buscarlas con lupa, porque muchas veces, los Spidermans no dejan ver las ofertas tan interesantes que hay en la ciudad que, permitidme el tópico, nunca duerme.

El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a un acto cultureta de ésos a los que tanto me gustan. Fui al Bowery Poetry Club (308, Bowery st), un café-teatro-bar que ni está en Chinatown, ni en East Village, ni en Nolita; más bien en todos ellos a la vez. Fui con mi amiga Ivanova, a la que llamo amiga, entre otras cosas, porque es amiga de Julio (aquel al que ya llamo amigo porque lo es) y porque eso la convierte automáticamente en mi amiga.

El acto en cuestión era una especie de recital con monólogos, música en vivo, performances, etc, en favor de una pequeña tienda de comida ecológica local amenazada financieramente por la apertura enfrente mismo de un monumental Whole Foods, que son una cadena de comidas pre-preparadas y post-preparadas que al parecer a los ecologistas les producen arcadas.

Tengo que decir que me lo pasé estupendamente. El local estaba muy oscuro, y por eso las fotos salen así (tras arreglarlas un poco, incluso), pero me sirven para describiros el espectáculo que ví.


  • Foto 1. Los presentadores. El tío hablaba tan deprisa que hasta la presentadora le costaba seguirle.
  • Foto 2. El primer número de la noche. Un espectáculo lésbico-metafísico (ya las veis con sus máscaras sadomaso de lana) que me hizo plantearme si estaba en el lugar correcto.
  • Foto 3. El momento más friki de la noche. A golpe de mandolina y pandereta, tres encantadoras niñas cantaban una canción infantil siguiendo la letra del libro. Pensaba que era una broma, y que luego vendría una parodia, o algo. Pero no. Iban en serio.
  • Foto 4. Los White Stripes bastardos. Tal cual. Batería y guitarra. Ella y él. Si no hubiera sido por los gorgoritos de ella, lo mismo hasta los busco por imiul.
  • Foto 5. El monólogo. Esta tía fue genial. Se quejaba de su escasa vida sexual desde que abrieron el Whole Foods de delante de la tienda. Todo muy hilado sutilmente, la verdad.
  • Foto 6. La otra actuación. El presentador a la guitarra, una de las niñitas a la batería (cómo le pegaba, la criaja) y otra pasando diapositivas que ilustraban la letra. Divertidísimo.
  • Foto 7. La pianista salá. Fue lo mejor de la noche; una pianista que cantaba unas canciones divertidísimas, con un encanto y una inocencia que cualquiera le habría pedido matrimonio.
Es cuestión de buscar, de preguntar, de mirar los carteles fotocopiados que pegan en las farolas, hasta encontrar algo que te llame la atención. Y ahora que se acerca el buen tiempo, según parece, esta ciudad pega un cambio drástico y toda la gente se echa a la calle a hacer teatrillos, conciertos callejeros y a tomar cafés. Qué ganas tengo de ver todo eso.


OLI I7O

2 comentarios:

Sofía dijo...

Esto del siguiente blog es como un juego de dados… hice mi tirada y me tope con tu nombre que por ser ese nombre (de mi padre) me hizo husmear tu lugar. Lo leí todo (ja vaya y a esta hora) … decir… grato leerte… buenas madrugadas. (me gusto la segunda foto de tres cabras)

Maria dijo...

A mí me gustó que existiera un sitio como el Whole Foods por que es muy práctico para los turistas y al menos venden cosas orgánicas. No como en Córdoba, donde vivo ahora que se quejan de que los turistan no van de tapas y se van al macdonals. Nadie se da cuenta de que no siempre te apetece comer dieta mediterránea hombre!